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19 septiembre, 2011 / Enrique Forniés Gancedo

Crear espacios (más) sociales

Nos trasladamos de un paradigma a otro. Esto no supone exclusivamente una reconfiguración de los sistemas de información, sino también del espacio en el que habitamos. En este post se mostrarán algunos ejemplos de espacios públicos que actualmente se ven en vías de transformación. La intención es dar a conocer algunos de los cuantiosos factores que estan incidiendo sobre dicha reconfiguración, planteando la duda de si este cambio está obedeciendo a imperativos técnicos o a valores propiamente humanos.

Hace algunos días me llamaron la atención sobre el siguiente video. En él, de una manera brillante, Kevin Slavin nos llama la atención sobre el modo en el que la realidad se está transformando adaptándose a determinados algoritmos matemáticos.

Según esta idea, los espacios para la vida humana podrían transformarse en el futuro según una serie de imperativos técnicos. Es la eficiencia de estos algoritmos la que nos obliga a cambiar nuestra realidad. No depende de nuestra voluntad sino de la efectividad matemática. Sin embargo, es posible encontrar algunas iniciativas que muestran la importancia de otros factores en la creación de nuestros espacios sociales.

1. Fuentes de información

En el campo de la información, no se trata únicamente de que ésta llegue a nosotros más rapidamente que a otros. No es sólo un cambio en la difusión sino también en su producción. Son muchas las empresas e instituciones que liberan datos con el fin de que sean estudiados por personas ajenas. Asimismo, determinados procesos de cocreación y crowdsourcing son ejemplos de cómo el foco de interés está siendo desplazado hacia nuevos centros neurálgicos. También Dolors Reig  nos llamó la atención sobre la idea de que la media de las estimaciones producidas por un grupo de personas es en ocasiones más fiable que los cálculos realizados por un experto (video min. 34).

Por eso, aun cuando sea una finalidad clave ubicarse en aquellos puntos a los que llega la información con mayor rapidez, es posible pensar que en la ubicación de las fuentes de información jueguen un papel importante muchos factores sociales que poco tienen que ver con los algoritmos.

2. Aulas

Se duda de si puede mantenerse un sistema en el que únicamente se impartan materiales que los alumnos memoricen y reproduzcan con posterioridad. Las nuevas tecnologías y la facilidad de acceso que dan a los contenidos pone en cuestión la manera de adquirirlos. Por otro lado, cada vez parece mostrarse más obsoleto un modelo educativo basado en la proyección de un sistema de trabajo que también parece caduco. He aquí un ejemplo de la distribución tradicional del aula:

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Sin embargo, frente al horizonte actual, los alumnos y los profesores requieren nuevas competencias que les permitan desenvolverse en este nuevo orden informacional. Ahora se necesita desarrollar habilidades críticas y potenciar la iniciativa, la colaboración y el diálogo. Con este fin, no sólo ha de cambiar la forma de enseñar, sino también el espacio en el que el aprendizaje se desarrolla. Pero ante las barreras arquitectónicas existentes, lo más sencillo es empezar por una nueva distribución del espacio. Éste podría ser uno de los muchos ejemplos posibles.

3. Bibliotecas

El aumento de los recursos virtuales posibilita un mayor aprovechamiento del espacio para los usuarios. Asimismo, la necesidad de consultar material audovisual hace que se requieran espacios para su visionado tanto público como privado. Todo ello sin perder la oportunidad de elaborar trabajos en grupo, crear grupos de debate, asistir a conferencias u organizar sus propios eventos. Como escribió Dídac Martínez, “un nuevo modelo de biblioteca donde el centro no es el objeto libro sino el sujeto, el usuario, los profesores y los estudiantes. Pero principalmente aquella actividad que los une: el proceso de aprendizaje” (artículo). De ahí que actualmente se pretenda pasar del concepto tradicional de biblioteca al de CRAI (Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación). En la Universidad de Deusto es un proyecto que ya está en marcha.

4. Hogares

En arquitectura se están comenzando a estudiar nuevas distribuciones del espacio. En dichos estudios no sólo se tienen en cuenta factores como la orientación, el tamaño de los habitáculos o la distribución del mobiliario. Josep María Montaner y Zaida Muxí Martínez hablan de la atención a la diversidad social, a la relación de la vivienda con el entorno en el que se ubica, a la tecnología y al aprovechamiento de los recursos al máximo. Asimismo, llaman la atención sobre la necesidad de que toda vivienda cuente con algún espacio comunitario (artículo). Montaner y Muxí exponen de esta forma las relaciones posibles entre los distintos espacios de la vivienda:

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5. Urbanismo

Por último, éste es un proceso que también se está dando en la distribución urbana. Posiblemente, los nuevos espacios públicos deberán estar pensados para albergar concentraciones o grupos numerosos de personas. Los últimos movimientos sociales demuestran una tendencia significativa a utilizar dichos espacios como lugares desde los que ser escuchado y entablar relaciones con otras personas. Asimismo, la conocida posibilidad que otorgan las redes sociales para organizar macro eventos en poco tiempo y de forma casi espontánea, hace que estos sitios hayan de estar permanentemente preparados para acoger un gran número de personas. Como sugerencia, es cierto que ya no podemos soñar con el ágora griega, pero puede ser un buen modelo en el que inspirarse.

La lista podría ampliarse a hospitales, centros culturales, oficinas u otros lugares. Pero lo interesante es que todas estas transformaciones están basadas en el intento de favorecer el contacto y las relaciones entre las personas. Para lo cual, tan importante es mantener el grupo de individuos entre los que nos movemos como el medio en el que lo hacemos. En este aspecto, nuestra educación será fundamental desde los primeros momentos. Hacer un buen uso de estos espacios públicos, desarrollar la capacidad crítica mediante el diálogo y desarrollar iniciativas colectivas, es algo que ha de hallarse a la base de nuestras prácticas. No pretendo quitar la razón a Kevin Slavin. Sin duda, hay un lugar importante para los algoritmos, pero no el más relevante.

 

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