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20 julio, 2011 / Enrique Forniés Gancedo

Radian6: herramientas científicas para una comprensión humanista

En el siguiente post llevaré a cabo, con ayuda de la herramienta de análisis en social media Radian6, un estudio de las relaciones entre los conceptos “ciencias” y “humanidades” con algunas universidades de la Comunidad de Madrid. El objetivo es mostrar un cambio de tendencia en el interés por determinados estudios. Las transformaciones sociales existentes en el momento actual podrían ser el germen de una nueva inclinación hacia los estudios centrados en el ser humano y su vida en comunidad. De ser así, universidades y centros educativos deberían pararse a escuchar a la  hora de elaborar sus discursos y planes de estudios.

¿Estudiar ciencias o humanidades? Todos nos hemos enfrentado alguna vez a esta pregunta. Sin embargo, podría resultar dudoso que nuestra decisión al respecto no haya sido condicionada. Los mensajes de las instituciones educativas actuales y los planes de financiación presionan hacia uno de los extremos de la balanza.  Incluso, existe una amplia tradición popular que nos avisa de que únicamente quienes valen acaban en ciencias. Toda esta información influye en nuestra forma de ver y entender nuestro entorno hasta el punto de determinar nuestras acciones.

Pero esto no posee una valoración negativa en la sociedad actual. Potenciar las inclinaciones científicas se considera estar favoreciendo a los más preparados. Asimismo, los estudios de estas características son vistos como aquellos que aportan conocimientos verdaderos y útiles para la obtención de un empleo en el futuro.

Sin embargo, resulta posible pensar que este modelo educativo esté marginando a un amplio sector estudiantil. Personas cuyos intereses no se encuentran centrados en el terreno científico. Todo un sector de la población con unas inclinaciones propias y legítimas.

Con esta sospecha entre las manos, realicé una pequeña prospección con ayuda de la herramienta Radian6. Mi objetivo ha sido comparar los usos que las personas han realizado de los conceptos “ciencias” y “humanidades” en relación con algunas de las principales universidades de la Comunidad de Madrid.

Pese a lo genérico que pueden llegar a resultar ambos conceptos, he tratado de acotarlos lo suficiente como para que se refieran exclusivamente a planes de estudio u opiniones al respecto. A pesar de lo cual, los resultados obtenidos únicamente afectarán a los últimos treinta días, teniendo en cuenta que en medios sociales el contenido está siendo constantemente actualizado.

En un primer acercamiento, de lo que no cabe duda es del aplastante volumen de comentarios que hacen mención directa a las ciencias.

La conclusión que podría sacarse de esto es que actualmente existe por parte de los estudiantes un mayor interés por el terreno científico, lo que se traduce en una mayor demanda de los planes de estudio correspondientes. Los centros educativos y las organización encargadas de su gestión, encuentran así motivos para invertir prioritariamente en este área de conocimiento.

Sin embargo, cuando llevamos a cabo un análisis en forma de nube de tags, encontramos algo que debería llamarnos la atención. El concepto “ciencias”, lo encontramos estrechamente relacionado con el concepto “universidad” y, curiosamente, con “política” y “economía” a un nivel inferior.

Por el contrario, el concepto “humanidades” aparece notablemente distanciado del de “universidad”, pero directamente vinculado a “educación” o a “internacional”.

¿Cómo es posible que un concepto notablemente relacionado con el de “educación” se encuentre tan alejado del de “universidad”? ¿Es posible que exista un sector de la población preocupado por la educación cuyos discursos no se encuentren vinculados a la universidad? ¿No será que quienes estudian estas materias reclaman precisamente reformas educativas? En mi opinión, resulta interesante encontrar una mayor distancia entre las ciencias y la investigación que entre ésta y las humanidades. Aunque, lo que no hallamos en la nube correspondiente al concepto “humanidades” son otros vocablos como “política” o “economía”. A lo que podríamos preguntar ¿qué política y qué economía son éstas?

Lo que todo esto puede llevarnos a concluir es que existe un amplio sector estudiantil cuyos intereses no se ven reflejados en la universidad. Gente con necesidades educativas específicas que no encuentran su espacio en la educación superior actual. Posiblemente, esto mismo sea lo que les lleva a hablar de un determinado tema. No debemos olvidar que actualmente existe un debate en torno al carácter obsoleto de nuestro sistema educativo.

En este sentido, podría resultar provechoso para las universidades comenzar a elaborar discursos y planes de estudios en los que se satisfagan estas necesidades. De este modo, resultaría atrayente para todo un bloque del sector estudiantil que actualmente la mira con desencanto. Incorporarlos a sus planes formativos, significaría contar con el germen de su propio cambio y satisfacer las necesidades educativas de gran parte de la población.

Por otro lado, esto no debería significar olvidarse de un segmento de la población para volcarse en el otro. Un análisis de tendencia de los conceptos en juego nos puede ayudar a comprender que ambos se encuentran relacionados.

Las fluctuaciones de uno afectan al otro. Y aunque las humanidades parezcan estar condenadas a sufrir un paralelismo subterráneo con las ciencias, resulta complicado determinar cuál de los dos conceptos actúa sobre el otro. Posiblemente, no exista una regla precisa al respecto.

Lo que sí es cierto es que, si nos detenemos a escuchar las conversaciones mantenidas durante el mayor pico del concepto “ciencias” el pasado día 23 de junio, nos encontramos con que gran parte de los posts no se refieren a las ciencias naturales sino a las ciencias sociales. Asimismo, se repite constantemente el tema de la reciente acampada en la Puerta del Sol y las acciones de los indignados el anterior 19 de junio, a lo que no podrían faltar algunos nombres de redes sociales. Y curiosamente, a pesar de encontrarse en su pico más alto, en la nube de tags, encontramos un notable distanciamiento del concepto “ciencias” del de “universidad”, apareciendo sin embargo el de “educación”.

¿Quiere esto decir que el interés por las ciencias despunta realmente cuando se refiere a las ciencias sociales? ¿Significa que existe un repunte por el interés de lo que se ha denominado peyorativamente “ciencias blandas”? Lo cierto es que estos datos podrían denotar un cambio en nuestros canales de comunicación así como una transformación de los intereses sociales hacia nuevos campos de estudios centrados en la sociedad y en las personas.

Es decir, debido a las transformaciones sociales que estamos viviendo, es posible que exista un creciente interés por las materias cuyo objeto de estudio es el ser humano. Debido a ello, se reclama una transformación educativa que atienda a esta tendencia. Algo que termina por distanciar a las personas de las ciencias naturales para acercarlos a las ciencias sociales.

Pero ¿no existía una materia que anteriormente ya hablara sobre este tema? ¿Y no se vincula esta materia con el vocablo “sociales”? Efectivamente, ya expuse que el concepto “humanidades” se encontraba estrecha y permanentemente vinculado con el de “educación”. Luego, posiblemente, ésta fuera ya una preocupación para quienes conocen estos estudios. Sin embargo, parecen haber estado acallados durante mucho tiempo. ¿Es que es necesario que algo aparezca junto al adjetivo “científico” para que comencemos a escucharlo?

De ser así, no parece ser el camino para una transformación estable y duradera de nuestro sistema educativo. Simplemente con mirar el análisis de tendencia comprobamos que, mientras que el interés por el concepto “ciencia” acusa de continuas y marcadas fluctuaciones, el de “humanidades” permanece constante en las conversaciones a lo largo del tiempo. Es decir, quienes utilizan este último término lo mantienen constante en su horizonte de interés. ¿No será que la educación del futuro habrá de ser eminentemente humanista?

En conclusión, debido a las transformaciones sociales que estamos viviendo, el interés de las personas parece estar virando hacia nuevos campos de conocimiento. Debido a ello, las personas comienzan a preguntarse si no será necesaria una transformación del sistema educativo actual. No es que sea erróneo, sino que no responde a las necesidades sociales. Lo que esto denota es un cambio en nuestra forma de vida. Nos preocupa entender los nuevos medios de comunicación y las formas emergentes de organización social. Sin embargo, parece existir una corriente de opinión que no confía exclusivamente en las ciencias naturales para ello.

En respuesta a esta demanda, el sistema educativo debería estar cambiando porque nuestro estilo de vida ya lo ha hecho.  En un futuro cercano las ciencias sociales podrían comenzar a despuntar. E incluso, es posible, que éstas traigan consigo la tan ansiada transformación educativa. Sin embargo, yo no puedo dejar de preguntarme ¿de dónde ha partido esta tendencia? ¿No son las humanidades el germen de este nuevo paradigma social? ¿No estaremos haciendo oídos sordos a lo que verdaderamente importa?

¿Quieres saber más?

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2 comentarios

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  1. Belén / Jul 20 2011 5:19 pm

    Sin duda, creo q no sólo estamos haciendo oídos sordos a lo que verdaderamente importa sino que además, esta sociedad en la que vivimos está potenciando modelos educativos y seres humanos que le resulten rentables, tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista crítico.

    Creo que todos estos movimientos sociales a los q haces mención en tu artículo no es q estén generando un mayor interés por materias, cuyo objeto de estudio es el ser humano, más bien creo que es al contrario.
    Ese interés siempre ha existido, es inherente al ser humano, pero la falta de presencia de las disciplinas sociales en las universidades y en la sociedad ha generado un malestar social que, unido a una grave crisis económica, ha sido el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de estos movimientos.
    La falta de trabajo, el escaso reconocimiento, tanto académico como social, la consideración de baja cualificación profesional en algo que realmente consideramos la base del mundo tal y como debe ser concebido para el avance de la sociedad, ha ido generando paulatinamente desencanto, frustración y rabia.
    Creo que, aunque el movimiento 15M es muy heterogéneo y se encuentra representado por diversos grupos sociales y académicos, es un acontecimiento en parte originado por vernos cada vez más obligados a anular y aplastar la esencia del ser humano.
    Negar las humanidades y las ciencias sociales es negar al ser humano por completo!!

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  1. Análisis en medios sociales y creación de sentido « Humanisterio

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