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11 marzo, 2011 / Enrique Forniés Gancedo

Educación y formas de vida

http://bdevega.com/blog/Antes de nada quisiera dar las gracias Bdevega & associates por colaborar con la ilustración que encabeza esta entrada. Espero que sea la primera de muchas otras.

Sistemas educativos como el actual han perdido su eficacia. Una educación basada en el ejercicio de la memoria y su aplicación en exámenes no tiene sentido en el mundo actual. No podemos seguir pensando que el criterio correcto de aprendizaje sea el de la repetición de pautas concretas de comportamiento. Este fue un sistema generado por los intereses del modelo industrial de la división del trabajo. Se necesitaba crear grupos de personas que pudieran repetir los mismos movimientos de manera coordinada en la cadena de montaje. Recordemos Tiempos modernos de Charles Chaplin. Es cómico, pero trágico.

Una de las soluciones que ha tratado de darse a esto es la aplicación de las nuevas tecnologías a las aulas. Sin embargo, en lo que ha terminado por convertirse es en una ridícula reproducción del modelo antiguo. Usar el Power Point en una clase como si fuera una pizarra significa no haber entendido lo que implica hacer un uso real de estas tecnologías. Pero tampoco lo es dar a cada alumno un notebook para que tome apuntes ni que los exámenes se hagan a través de páginas web a las que los alumnos tienen acceso. Eso simplemente significa cambiar el modelo educativo del de la fábrica al de la oficina, pero su esquema no se diferencia en absoluto: grupos de personas haciendo una misma tarea al unísono. Ser coherente con el resto es lo que importa.

Cambiar el modelo educativo ha de suponer una auténtica transformación. Si propugnamos la aparición de las nuevas tecnologías en el aula ha de ser de manera efectiva. Hemos de comprender lo que significa el hecho de manejar redes sociales, herramientas multimedia, wikis, buscadores… Y esto supone una transformación desde la misma base del sistema. Incentivar la acción y la investigación de las personas resulta más importante que la memorización.  Es cierto que antes de buscar algo hemos de saber qué buscamos. Es decir, la teoría es importante e imprescindible, pero ésta únicamente ha de suponer un punto de partida básico, nunca la totalidad de lo que ha de aprenderse.

Las clases estarían así orientadas a la discusión de los resultados obtenidos por los propios alumnos a través de su propia investigación. Posteriormente, de este debate deberían aparecer propuestas para nuevas investigaciones.Esto supone indiscutiblemente una cambio en las reglas. El juego se convierte en participativo y los alumnos en agentes activos. Y lejos de lo que muchos opinan, esto no significa la muerte del profesor. Por el contrario, aparece como una figura clave que orienta a los alumnos y les enseña a conectar las distintas informaciones que recopilan a lo largo de todas sus indagaciones. Obviamente, el profesor ya no puede ser un contenido de teorías que se desborda en la clase. Ha de convertirse en una persona intelectualmente activa implicada en la creación de contenidos de la materia que enseña. Es decir, antes que un teórico ha de ser alguien con una forma de vida que ejerza influencia sobre sus alumnos.

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