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31 agosto, 2011 / Enrique Forniés Gancedo

Nuevos modelos y competencias de aprendizaje

El paso de la sociedad industrial a la de la información reclama nuevos modelos de aprendizaje. Asimismo, este nuevo paradigma social ha hecho surgir una acuciante preocupación por la comunicación y el diálogo entre personas. Este post expone la competencia básica requerida para este cambio y propone un modelo de aprendizaje aplicable tanto a empresas como a instituciones y centros educativos.

El sistema actual de aprendizaje no responde a nuestra estructura social. La posibilidad de tener acceso directo e inmediato a la información implica un cambio en nuestro modo de aprender. La forma de adquirir información válida no puede continuar siendo pasiva. La recuperación, asimilación y creación de información requiere de un papel activo por parte del individuo.

Ahora más que nunca, el modelo según el cual desarrollamos nuestro aprendizaje se asemeja al mantenimiento de una conversación. Preguntar mediante conceptos clave, asimilar la información recibida, someter a crítica dicha información, acoplarla a la ya poseída y elaborar nuevos interrogantes que nos permitan seguir avanzado. Dicho proceso podría representarse mediante el siguiente esquema.

Modelo conversacional de aprendizaje

Sin embargo, la habilidad para la conversación no es una competencia que pueda adquirirse de un modo teórico. Saber cómo debería hacerse no implica poder desarrollarla. (Saber cómo se toca la guitarra no implica saber tocarla). Esto es debido a que no se trata de una cuestión de contenido sino de forma. El diálogo no es parte de la información sino la manera en la que la recibimos. No se mueve en el plano teórico sino en el práctico. ¿Cómo es posible desarrollar esta habilidad?

La respuesta parece obvia: cambiando por entero nuestra forma de aprendizaje. A continuación  expondré algunas de las transformaciones necesarias para que esto sea posible:

1. Del aprendizaje individual a las comunidades de aprendizaje: El trabajo colectivo resulta más eficiente para la localización de errores, contradicciones o cuestiones sin solucionar en el seno de nuestros conocimientos. Durante el diálogo surgen nuevos puntos de vista, cuestiones en las que no se había pensado, relaciones con otras áreas…

2. Del aprendizaje disciplinar al aprendizaje paidocéntrico: no imponer supuestas estructuras lógicas internas de las materias sino adaptar cada contenido a las necesidades y habilidades específicas del grupo. No siempre es imprescindible empezar por el mismo sitio o insistir en los mismos puntos. Ha de tenerse en cuenta los conocimientos previos y los intereses de la comunidad.

3. Del aprendizaje memorístico al expositivo: adquirir la habilidad de aprender pensando en cómo enseñarlo posteriormente. El aprendizaje en comunidad permite que cada miembro exponga a los demás sus propios avances. Esto requiere poseer una amplia comprensión de lo aprendido y la elaboración de estrategias para despertar interés en la materia.

4. Del aprendizaje doctrinal al crítico: tomar papel activo en la escucha, contrastar la información recibida y plantear nuevas dudas que abran nuevas necesidades formativas. Hallar los conceptos clave que abren cuestiones irresolubles y plantean la necesidad de nuevas investigaciones.

Estas transformaciones son parte de un modelo aplicable tanto a empresas como a centros educativos, pues no transforma los contenidos sino la forma de aprendizaje. Asimismo, en ambos ambientes posee las siguientes ventajas:

En primer lugar, la propia actividad de aprender cobra sentido. El objetivo no es simplemente adquirir conocimiento abstracto, sino transmitirlo y enriquecer a la comunidad. Proceso  que enriquece al individuo en un circuito de feed-back constante. Asimismo, la posibilidad de ver una utilidad directa a nuestro aprendizaje alienta la voluntad de llevarlo a cabo.

En segundo lugar, se practica y refuerza la propensión al diálogo de los integrantes del grupo.  Se refuerza un sentimiento de comunidad y confianza que favorece el trabajo colectivo. Lo cual aumenta el conocimiento tácito compartido por los integrantes de la comunidad, facilitando cada vez más la relación entre ellos y entre otras posibles comunidades de aprendizaje.

En conclusión. Necesitamos cambiar nuestra forma de aprendizaje. El aprendizaje colectivo resulta más efectivo y estimulante que el individual. La comunidad dialógica de aprendizaje es una respuesta a este reto. La habilidad para el diálogo es la competencia personal y profesional del siglo XXI.

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7 comentarios

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  1. Manuel García Sesma / sep 14 2011 10:33 am

    Me parece una forma muy adecuada de enfocar las estrategias educativas. Cada vez hay más estudios que conlcuyen que el trabajo en grupo, basados en el diálogo y la investigación, así como en pautas de autoaprendizaje y exposición, obtienen resultado magníficos. Enhorabuena por el artículo. Un saludo.

    • Enrique Forniés Gancedo / sep 14 2011 7:56 pm

      Muchas gracias por el comentario Manuel.

      Me alegro de que te haya parecido interesante. Sólo espero que algún día estas cosas puedan llevarse a la práctica. El diálogo es sin duda una de las herramientas más útiles para la adquisición de habilidades personales. En psicología hay estudios (Michael Argyle) que demuestran cómo el tiempo de resolución de problemas disminuye a la par que aumenta la cohesión en un grupo de personas. Por otro lado, en filosofía puedes encontrar autores como Richard Rorty que defienden que la única posibilidad de superar nuestros prejuicios y formarnos como personas racionales es a través de la conversación.

      Si conoces casos donde esto se aplica o pudiera aplicarse, estaré muy contento de escucharte.

      Un saludo.

      • Manuel García Sesma / sep 14 2011 8:59 pm

        ¿Qué te parecen los experimentos de Sugata Mitra sobre aprendizaje? A mí me pareció que abrían una nueva vía de abordar los contenidos, que son muy, pero que muy interesantes.

        Un saludo.

  2. Manuel García Sesma / sep 15 2011 9:57 am

    Soy de la humilde opinión de que la educación actual debe ir hacia el “auto-aprendizaje” defendido, entre otros, por Sugata Mitra. Y que la figura del maestro como centro difusor de información, debe ser sustituida por la figura del docente-guía, que el adoctrinamiento debe ser sustituido por el acompañamiento. Es decir, que el docente debe servir con las preguntas adecuadas de estímulo para que los alumnos busquen y manejen la información y puedan adquirir verdadero conocimiento por medio de la generación de un interés autónomo, no impuesto desde el exterior y desvinculado en cierta forma de la presión evaluativa, sin que la evalución, evidentemente, desaparezca.
    Hoy en día contamos con herramientas de búsqueda de información que deben ser explotadas por el sistema educativo para alcanzar esta nueva orientación pedagógica. Una orientación que, a mi modo de ver, se desarrolla mejor y más fácilmente, estableciendo grupos de trabajo, de diálogo y discusión, por varios motivos. Los grupos de trabajo crean lazos cooperativos que estimulan positivamente la convivencia y el sentido de los contenidos; evitan la discriminación individual, la vergüenza del alumno que teme la reacción de juicio de sus semejantes y del propio docente, sirviendo de núcleo generador de autoconfianza; permite una gestión más adecuada de la información, crea más puntos de apoyo nemotécnicos, que permiten un mejor asentamiento de la información y su utilidad; permite la crítica activa de la información; genera curiosidad y habilita la posibilidad de descubrir de forma natural y espontánea virtudes de currículo oculto, etc…

    Creo que esta es la dirección correcta que la educación de este país debe seguir para avanzar y evitar la rigidez del actual sistema, en mi opinión, muy desfasado.

    • Enrique Forniés Gancedo / sep 15 2011 5:23 pm

      Estoy muy de acuerdo contigo Manuel. Los experimentos de Mitra nos muestran el carácter espontáneo y natural del aprendizaje. En edad infantil se aprende porque no podemos evitar aprender, lo necesitamos para sobrevivir. Aunque no queramos estamos aprendiendo porque todavía no tenemos nuestras rutinas construidas. Efectivamente, también opino que el maestro debería constituir un guía que alentara al alumno a conseguir estas rutinas que en el futuro le permitan continuar aprendiendo (el famoso aprender a aprender). También es verdad que ahí entramos en el tema de poseer modelos de referencia, y ese es un tema más peliagudo porque entramos en el tema de los valores y la moral. De todos modos, ahora que estamos sobrepasados por el volumen de información que podemos obtener, hemos de enseñar a discriminar y a tomar actitudes críticas hacia lo que nos cuentan. Y para eso es indispensable conversar con otros individuos que posean puntos de vista distintos a los nuestros.

      Un verdadero placer hablar contigo.

      Un saludo.

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